Sanciones de EE.UU.: “Sabotaje deliberado”
Abril 27, 2026
La devastadora crisis económica de Cuba ha dominado los titulares en los últimos meses, pero gran parte de la cobertura omite un contexto crucial.
Los medios corporativos a menudo no miran más allá del reciente bloqueo petrolero de Estados Unidos, mientras que el colapso económico de Cuba se atribuye al comunismo o a la mala gestión económica. Las sanciones apenas se mencionan o se eliminan por completo. Por ejemplo, un artículo de opinióndel economista cubano radicado en Estados Unidos, Ricardo Torres, publicado el jueves en Time, no menciona el embargo, las sanciones ni el bloqueo ni una sola vez.
Un análisis detallado de cuándo comenzó a declinar la economía cubana revela una historia diferente.
En una entrevista con la periodista de Belly of the Beast, Liz Oliva Fernández, la economista británica Emily Morris explica cómo la brusca caída económica coincide directamente con la intensificación de la guerra económica del gobierno estadounidense contra la isla, que comenzó durante el primer mandato de Donald Trump.
“Esta crisis actual definitivamente comenzó en 2019”, afirmó Morris.
Como documentamos en 2020 en nuestra galardonada serie The War on Cuba, Trump impuso una ola de medidas de “máxima presión” dirigidas al acceso a divisas de Cuba .
“No había suficiente combustible”, dijo Morris. “Y la economía empezó a caer”.
Para Morris, las sanciones estadounidenses no son solo un factor entre muchos: son un “sabotaje deliberado” de la economía cubana y el motor central de la crisis. Sus efectos van mucho más allá de limitar el comercio con Estados Unidos. También excluyen a Cuba del sistema financiero internacional, contribuyendo a la incapacidad del país para recuperarse de la pandemia.
Al mismo tiempo, Estados Unidos impuso medidas que llevaron casi a cero el número de visitantes estadounidenses a la isla, mientras reducían considerablemente el turismo procedente de Europa.
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“Cuba fue golpeada muy, muy duramente, como el resto del Caribe, cuando el turismo colapsó o desapareció durante la COVID”, afirmó Morris. “Pero los otros países de la región sí se han recuperado. Se recuperaron porque los turistas regresaron tan pronto como se restablecieron los vuelos, mientras que eso no ha ocurrido con Cuba”.
La implementación del Artículo III de la Ley Helms-Burton (lea más sobre esto AQUÍ) y la designación de Cuba como “Estado patrocinador del terrorismo” disuaden a empresas y bancos extranjeros de relacionarse con el país. Incluso cuando las transacciones son legales, el riesgo de multas elevadas o de poner en peligro el acceso al mercado estadounidense mantiene alejados a muchos posibles inversionistas y socios.
“Están tomando decisiones empresariales racionales”, dijo Morris. “¿Por qué arriesgar negocios en Estados Unidos por un mercado pequeño como Cuba?”
En la isla, la escasez ha alimentado la frustración pública y la sospecha sobre el destino de los ingresos estatales. Sin embargo, Morris rechaza la idea de que los recursos están siendo desviados.
“La realidad es que no hay dinero”, afirmó.
Morris también señala la pesada carga financiera que soporta el sistema socialista cubano. A diferencia de la mayoría de los países, Cuba mantiene amplios servicios públicos y una extensa red de seguridad social, que incluye salud y educación gratuitas, programas culturales y deportivos, así como alimentos y electricidad subsidiados. Estos son compromisos de larga data, pero implican un alto costo.
“Mantener esas cosas es muy caro”, explica Morris, especialmente en un contexto en el que las fuentes de ingresos están siendo restringidas.
Aun así, Morris ve un camino hacia adelante si cambia la política estadounidense.
“Si Estados Unidos levantara las sanciones”, afirmó, “la economía cubana, en cinco años, sería próspera”.
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