Trump y el NYT dicen que hay una base de espionaje rusa en Cuba. Resulta que es una escuela
Julio 30, 2026
Este artículo fue escrito en colaboración con Drop Site News.
Por Reed Lindsay
Desde que el presidente estadounidense Donald Trump impuso en enero una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que envíe combustible a Cuba, los principales medios de comunicación han llegado a la isla para informar sobre los prolongados apagones resultantes, el colapso de los hospitales y los montones de basura sin recoger.
Se ha prestado mucha menos atención a la justificación que ofreció la administración para imponer el bloqueo en primer lugar.
La orden ejecutiva afirma que Cuba representa una "emergencia nacional" y constituye una "amenaza inusual y extraordinaria" para Estados Unidos, enumerando una larga lista de acusaciones ya conocidas, entre ellas que Cuba patrocina el terrorismo y se alinea con "adversarios peligrosos" de Estados Unidos, como Irán, Hamás, Rusia y China.
Más concretamente, la orden alega que "Cuba alberga la mayor instalación rusa de inteligencia de señales en el extranjero, que intenta robar información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos".
Durante dos meses, la acusación de que Cuba albergaba una importante base de espionaje rusa fue prácticamente ignorada por los medios de comunicación estadounidenses. Luego, el 24 de marzo, The New York Times publicó un artículo de Michael Crowley en el que afirmaba no solo que la base de espionaje rusa existía, sino que estaba repleta de antenas y otros equipos de escucha capaces de espiar al Comando Central de Estados Unidos, las plataformas de lanzamiento de satélites de Cabo Cañaveral y la residencia de Trump en Mar-a-Lago.
Crowley identificó la ubicación: una antigua base soviética en las afueras de La Habana llamada Lourdes, que fue "cerrada temporalmente" por Vladimir Putin en 2001, pero que fue reabierta en 2014, según The Times.
Hay solo un problema con esta historia: la base no está allí.
El Departamento de Estado no respondió a la solicitud de comentarios. Belly of the Beast también envió solicitudes a The New York Times y a Michael Crowley, pero no recibió respuesta.
Hoy, Lourdes (también conocida como Torrens) es sede de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) de Cuba. Los reporteros de Belly of the Beast pasaron gran parte de dos días recorriendo el campus, inspeccionando las instalaciones y hablando con estudiantes, profesores y trabajadores. No encontramos ninguna evidencia de una base de inteligencia rusa activa, y mucho menos del tipo de equipamiento extenso descrito por The Times.
“¿Parezco espía ruso?”, bromeó Malcolm Jarrozai, un profesor de arte de 40 años que imparte clases en la UCI y vive en una residencia del campus desde 2006. “Realmente resulta risorio que exista este tipo de criterio y que fuentes tan importantes como puede ser The New York Times, como mencionabas, se hagan eco de ese tipo de opiniones y que lo usen para hacer una política contra Cuba”.
Malcom Jarrozai, profesor de arte en la Universidad de Ciencias Informáticas, conversa con la periodista de Belly of the Beast, Liz Oliva Fernández. FOTO: Alfredo Lazcano Valera.
El auge y la caída de Lourdes
La construcción de una instalación soviética de inteligencia de señales (SIGINT) en Cuba comenzó ya en 1962, incluso antes de la Crisis de los Misiles en Cuba. En la década de 1980, la inteligencia estadounidense afirmó que Lourdes era "la base más grande y valiosa de la URSS fuera de la Unión Soviética para la recopilación de inteligencia contra Estados Unidos".
En un discurso televisado de 1983, el presidente Ronald Reagan citó a Lourdes como evidencia de la amenaza soviética para argumentar en contra de los recortes presupuestarios propuestos por el Congreso al gasto en defensa. Reagan afirmó que la base, de 72 kilómetros cuadrados, contaba con 1.500 técnicos soviéticos y había crecido un 60% en la década anterior. Dos años después, los Departamentos de Estado y de Defensa estimaron que había hasta 14.700 efectivos soviéticos en Cuba, incluyendo 2.100 en Lourdes.
Fotografía del muro de la base rusa conocida como Lourdes, con antenas parabólicas al fondo, antes de que l abase fuera desmantelada. FOTO: Rafael Torralbas.
Mapa de la base de Lourdes publicado por el gobierno estadounidense. FOTO: Federación de Científicos Americanos
Incluso después de la caída de la Unión Soviética, la base de Lourdes permaneció activa, para consternación de los neoconservadores y de los sectores más intransigentes de la comunidad cubanoamericana. En 1998, Jane's Intelligence Review escribió que Lourdes seguía siendo "el mayor activo del GRU (inteligencia militar rusa) en el extranjero" y que proporcionaba entre el 60 y el 70 por ciento de los datos de inteligencia electrónica rusa sobre Estados Unidos. Dos años después, un informe del Congreso señaló que aún había más de 1500 ingenieros, técnicos y militares rusos en la base.
En enero de 2001, la legisladora anticastrista de línea dura, la congresista Ileana Ros-Lehtinen (republicana por Florida), presentó un proyecto de ley que habría prohibido la condonación de la deuda del gobierno ruso hasta el cierre de Lourdes. Diez meses después, Ros-Lehtinen, para quien Marco Rubio trabajó como becario a principios de la década de 1990, vio cumplido su deseo.
El 17 de octubre de 2001, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que Rusia abandonaría Lourdes. El presidente estadounidense George W. Bush felicitó a Putin por desmantelar una "reliquia de la Guerra Fría" y celebró la noticia como "otra señal de que la Guerra Fría ha terminado".
Pero a otros políticos estadounidenses les ha resultado más difícil dejar atrás la Guerra Fría.
El centro de inteligencia de Lourdes contaba con enormes antenas parabólicas hasta que Rusia las desmanteló cuando cerró la base en el 2002. FOTO: Rafael Torralbas.
Un avión de carga Antonov An-124 Rusian con destino a Rusia carga equipo procedente de la base de espionaje de Lourdes. FOTO: Universidad de Ciencias Informáticas.
De Rusia a China
El cierre de Lourdes no puso fin a los rumores sobre bases de espionaje extranjeras en Cuba. Incluso antes de que los rusos finalmente entregaran la base a las autoridades cubanas en agosto de 2002, El Nuevo Herald publicó un artículo que afirmaba que Lourdes había sido reemplazada por una base china en Bejucal, un pueblo a unos once kilómetros de distancia.
Pero las acusaciones de que China estaba utilizando a Cuba para espiar a Estados Unidos no se convirtieron en noticia nacional hasta 2023, cuando The Wall Street Journal informó que los dos países habían llegado a un "acuerdo secreto" para que China estableciera una base de espionaje en Cuba. El Journal, citando a funcionarios anónimos "familiarizados con información de inteligencia altamente clasificada", dijo que China había acordado "en principio" pagar a Cuba "varios miles de millones de dólares para permitirle construir una estación de escuchas" y describió el acuerdo como un "nuevo y audaz desafío geopolítico" que ha "despertado alarma" en la administración Biden.
Un año después, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) publicó un informe que utilizó imágenes satelitales comerciales para identificar cuatro ubicaciones en Cuba, incluido Bejucal, "donde es más probable que China opere" sus supuestas bases de espionaje.
El informe, que formaba parte del programa “Hidden Reach” del CSIS para exponer la influencia de China en todo el mundo, no aportó pruebas de que las supuestas bases de espionaje en Cuba, incluso si fueran reales, estuvieran siendo operadas por China. El CSIS reconoció recientemente que no existían pruebas claras disponibles públicamente que demostraran la presencia de China en Bejucal.
“El informe se centra en los rumores y las especulaciones en una sola dirección: respaldar su conclusión preconcebida de que las capacidades de inteligencia chinas se están expandiendo de maneras que amenazan los intereses estadounidenses, con el pleno apoyo de Cuba”, declaró Fulton Armstrong, exanalista de la CIA y exjefe de inteligencia del país para América Latina. “Es un análisis erróneo”.
El equipo de Belly of the Beast intentó visitar tres de los cuatro lugares identificados en el informe del CSIS. Parecían ser instalaciones militares cubanas, pero no encontramos indicios de mayor seguridad ni de personal chino.
En uno de los lugares, los puestos de vigilancia parecían estar abandonados. Parte del perímetro de las instalaciones estaba delimitado por una valla oxidada. Otra sección estaba bordeada de árboles. La entrada principal estaba custodiada por una anciana cubana, civil desarmada, empleada del Cuerpo de Vigilancia y Protección (CVP) de Cuba, una agencia estatal que presta servicios de seguridad en escuelas, hospitales, tiendas y hoteles.
En otro lugar, se podían ver desde la calle antenas cubiertas de hiedra y una antena parabólica llena de tierra.
“Es una tecnología ridículamente obsoleta’”, dijo Armstrong tras ver las imágenes de vídeo de dos de las instalaciones. “Es casi un insulto para los chinos decir que este es el futuro de su recopilación de inteligencia contra Estados Unidos”.
El CSIS afirmó que la cuarta ubicación, cerca de Santiago de Cuba, se estaba utilizando para construir una matriz de antenas circulares (CDAA), una tecnología de la Guerra Fría que se ha vuelto prácticamente obsoleta. El propio informe reconoce que Rusia y Estados Unidos han abandonado la mayoría de sus CDAA.
Una actualización del informe del CSIS publicada el mes pasado indicaba que la construcción había "cesado en gran medida" y que no había indicios de que el sitio estuviera operativo.
El informe del CSIS no mencionó ninguna base de espionaje rusa, más allá de señalar que Lourdes había estado operativa durante la Guerra Fría.
Sin embargo, Lourdes volvió a ser noticia en 2014 en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, cuando The New York Times informóque Rusia tenía planes de reabrir la base, citando a un periódico ruso y a parlamentarios rusos que "parecían confirmar la información". Al día siguiente, Putin afirmó que Rusia no tenía tales planes.
No se supo mucho de la supuesta base de espionaje hasta que la orden ejecutiva de Trump revivió la narrativa de que los rusos habían regresado a Cuba, aunque Rubio sí mencionó Lourdes en un debate de las primarias republicanas de 2016 contra Trump en Miami: "Aquí hay un buen trato... Cuba expulsa a los rusos de Lourdes y expulsa la estación de escucha china en Bejucal ".
En su comparecencia de junio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, se le pidieron a Rubio pruebas que respaldaran la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
“Cuba sigue albergando una cantidad bastante importante de centros de inteligencia al servicio de China y Rusia”, afirmó.
De base de espionaje al Silicon Valley cubano
El ingeniero cubano Rafael Torralbas pisó por primera vez la base rusa en abril de 2002. A Torralbas y a otros dos colegas se les encomendó la tarea de crear una universidad en cuestión de meses.
Rafael Torralbas conversa con la periodista de Belly of the Beast, Liz Oliva Fernández. Torralbas ayudó a supervisar la transformación de la base rusa en una universidad. FOTO: Alfredo Lazcano Valera.
“Tuvimos el reto de recibir las instalaciones que dejaron los funcionarios rusos”, dijo Torralbas. “Había antenas muy grandes; antenas, que tuve la oportunidad de vivir todo el proceso de desmontaje. Todas esas antenas, por supuesto, tenían equipamientos tecnológicos asociados que por supuesto nunca vimos. Sabíamos que el equipamiento estaba ahí, pero los oficiales rusos lo desmontaban todo y entregaban los locales completamente limpios”.
Torralbas afirmó que los rusos retiraron "absolutamente todas las antenas" junto con todo lo demás, incluidos los muebles y las cortinas. Según Torralbas, los rusos transportaron el equipo de la base a su país en seis vuelos de aviones de carga Antonov An-124 Ruslan.
El 23 de septiembre de 2002, un mes después de que el último ruso abandonara Lourdes, la Universidad de Ciencias Informáticas impartió sus primeras clases en los terrenos de la antigua base, situada a tan solo dos millas del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
En los años siguientes, algunos de los edificios rusos fueron demolidos, mientras que otros fueron reutilizados. Los edificios de apartamentos donde vivían el personal ruso y sus familias se transformaron en residencias para estudiantes y profesores. Una guardería se convirtió en un centro de tecnología médica. Un supermercado se transformó en una biblioteca.
Torralbas ahora se desempeña como presidente del Parque Científico y Tecnológico de La Habana, un centro de innovación en el campus de la UCI que, según él, se inspiró en Silicon Valley. Fundado en 2020, el Parque Tecnológico funciona como incubadora para startups tecnológicas cubanas, la mayoría de ellas privadas (a pesar de las afirmaciones en contrario de políticos de línea dura en Florida, el sector privado cubano ha prosperado en los últimos años). El parque también brinda apoyo tecnológico a empresas extranjeras y estatales.
Torralbas afirma que la idea de que Lourdes fue reabierta "solo podría existir en la mente del que generó la noticia".
“En esta universidad, nunca ha existido nada que no sean edificios escolares, estudiantes, centros de desarrollo de informática, programas de posgrado; es decir, las actividades normales de una universidad”, afirmó. “Me sorprende que alguien de la inteligencia de Estados Unidos, con acceso a imágenes satelitales, pueda afirmar que existe aquí una base de espionaje”.
Inspirado en Silicon Valley, el Parque Científico y Tecnológico de La Habana es una incubadora para empresas emegerentes tecnológicas cubanas. FOTO: Alfredo Lazcano Valera.
La Universidad de Ciencias Informáticas, ubicada en los terrenos de la antigua base rusa conocida como Lourdes, ha graduado a miles de estudiantes desde su fundación en 2002. FOTO: Alfredo Lazcano Valera.
A la caza de espías rusos
Pasamos horas recorriendo el extenso campus arbolado de la UCI y condujimos alrededor del perímetro, buscando cualquier indicio de inteligencia de señales o instalaciones militares. La presencia de seguridad era mínima. Nos movíamos libremente y a nadie parecía importarle quiénes éramos ni qué hacíamos. Había un guardia en la entrada y otros dos en un rincón alejado del campus, vigilando lo que parecía ser una entrada lateral: una puerta parcialmente cerrada hecha de metal corrugado. Los guardias, que estaban desarmados, dijeron que trabajaban para una empresa de seguridad estatal. No había puestos de control militar.
Un guardia de seguridad desarmado permanece sentado en un puesto de vigilancia cerca del límite del campus. FOTO: Reed Lindsay.
Según Torralbas, más del 80 por ciento de los edificios del campus se construyeron después de que los rusos se marcharan hace 24 años. Los nuevos edificios de aulas, laboratorios de informática y centros de investigación ocupan ahora el terreno donde antes se ubicaban las antenas soviéticas.
El único vestigio de la antigua base que encontramos fue una torre de vigilancia en ruinas cerca del perímetro del campus. Era imposible subir, ya que su escalera metálica se había oxidado hacía mucho tiempo, dejando solo un pequeño trozo visible en la parte superior.
Esta torre de vigilancia abandonada es una e las pocas estructuras que quedan de la base de espionaje de Lourdes en Cuba. FOTO: Reed Lindsay.
En cuanto a la afirmación del The New York Times de que el reabierto Lourdes "está repleto de antenas", finalmente encontramos dos antenas de telefonía móvil pertenecientes a ETECSA, la compañía estatal de telecomunicaciones.
Es una de las pocas antenas visibles en la universidad. Según el personal universitario, se trata de una antena de telefonía móvil propiedad de la empresa estatal cubana de telecomunicaciones. FOTO: Reed Lindsay.
“Estamos muy alejados de la ciudad, así que esta es la única manera de tener servicio para llamadas, mensajes de texto, internet y todo lo demás”, explicó Héctor González, graduado de la UCI que ahora trabaja en su departamento de comunicaciones. “Las antenas que había aquí (bajo el dominio ruso) y que fueron desmanteladas eran diferentes. Eran enormes antenas parabólicas como las que se ven en algunas fotos antiguas, radares gigantes de varios metros de altura. Estas son simplemente antenas de red móvil comunes y corrientes”.
El campus estaba prácticamente desierto. Actualmente hay más de 2500 estudiantes de pregrado matriculados en la UCI, pero solo unos pocos se encontraban en el campus.
El bloqueo petrolero ha paralizado el transporte público en Cuba. En febrero, ante la imposibilidad de que estudiantes y profesores llegaran a clase, las universidades cubanas optaron por la enseñanza a distancia e híbrida, suspendiendo la mayoría de las clases presenciales.
“Es una pena que no estén aquí todos nuestros estudiantes”, dijo Aylín Estrada, graduada de la UCI y ahora decana de la universidad, quien nos guió por uno de los edificios más nuevos de la facultad, que cuenta con decenas de aulas. “aquí lo que si se ve son muchos estudiantes recorriendo los pasillos con sonrisas, personas aprendiendo”.
“Esos edificios de allí solían ser para la gente que trabajaba (en la base)”, dijo Franklin Quintana, un desarrollador de software de 37 años, señalando los descoloridos edificios de apartamentos de cinco pisos de color verde que ahora albergan al personal de la universidad.
Quintana, que recientemente regresó a la universidad para trabajar como desarrollador de software, negó con la cabeza cuando se le preguntó sobre la base de espionaje.
“Es una justificación falsa. No hay otra forma de entenderlo”, dijo.
“Rubio debería venir a buscarlo él mismo. Buscarlo y demostrar que está aquí”, dijo Estrella Luque, de 68 años, administradora escolar cuya hija e hijo se graduaron de la UCI y ahora son profesores. “Cuba no representa una amenaza para nadie. No creo que nadie con dos dedos de frente se lo crea”.
Tras ver a sus hijos estudiar y posteriormente impartir clases en la universidad, Luque dijo sentirse triste al ver el campus sin estudiantes.
“Pueden decir que somos un Estado fallido si quieren… pero nadie puede ignorar ni negar el impacto del bloqueo”, dijo Luque. “Un país como esta pequeña isla, que prácticamente no tiene recursos naturales —no somos una isla productora de petróleo importante ni un país con recursos abundantes—, si no se permite la entrada de petróleo, naturalmente todo empieza a desmoronarse. Eso es lo que nos está pasando. Pero aquí estamos. Seguimos adelante”.