Jonathan Jackson regresa a Cuba y apuesta por la solidaridad sobre la hostilidad

Cuarenta años después de que el reverendo Jesse Jackson viajara a Cuba en pleno apogeo de la Guerra Fría, su hijo, el congresista Jonathan Jackson (D-IL), regresó a La Habana llevando un mensaje similar: solidaridad por encima de la hostilidad.

Durante su visita, el representante Jackson recorrió el Centro Martin Luther King (CMLK) de La Habana, donde rindió homenaje al histórico viaje de su padre en 1984.

Jesse Jackson se reunió con Fidel Castro durante el punto más álgido de la Guerra Fría y medió la liberación de 22 ciudadanos estadounidenses encarcelados en Cuba, junto con 26 prisioneros cubanos, en lo que fue ampliamente visto como una rama de olivo hacia la normalización de las relaciones entre los dos adversarios históricos.

“Es mi oración que las diferencias históricas y políticas que nos dividen no sean utilizadas para negarles a nuestros hijos el tipo de futuro que merecen”, expresó el representante Jackson durante su reciente visita.

La semana pasada, Jackson y la congresista Pramila Jayapal (D-WA), quien también visitó La Habana, escribieron un ensayo de opinión en The New York Times titulado: “Lo que vimos en Cuba nos impactó”.

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