De la Loma de Palenquito a Caracas: La historia de Yunio
Enero 20, 2026
Por Amba Guerguerian & Liz Oliva Fernández
A las 10:00 p. m. del 3 de enero, la periodista cubana Claudia Rafaela recibió una llamada telefónica de un amigo. “Claudia, Yunio murió en los ataques en Venezuela”.
Quedó en estado de shock. Le pidió a su esposo que la llevara a la casa de la esposa de Yunio.
“Hubo mucho silencio. Lloramos”, contó Claudia a la periodista de Belly of the Beast, Liz Oliva Fernández, en una entrevista.
Yunio, amigo cercano de Claudia, era un padre de 31 años de tres niños pequeños. Fue uno de los 32 cubanos que murieron cuando el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron secuestrados por las Fuerzas Especiales de Estados Unidos en Caracas el 3 de enero. Según el ministro del Interior de Venezuela, cien personas, incluidos civiles y personal de seguridad —pero ninguna fuerza estadounidense—, murieron durante el ataque.
Yunio había sido enviado a trabajar a Venezuela en una misión internacionalista como especialista en comunicaciones. “Él estaba encargado de la encriptación de mensajes que se enviaban o recibían de temas de seguridad nacional”, explicó Claudia.
La información sobre las circunstancias de su muerte es limitada. “Sé muy poquito sobre cómo murió”, dijo Claudia, quien fue informada de que Yunio murió combatiendo. “¿Cómo un criptógrafo muere en combate?”, le preguntó Liz a Claudia. “No tengo idea. Supongo que como parte de la resistencia, se le dio un arma a todo el personal que había allí”.
A Yunio no se le permitía hablar sobre su trabajo. “No sabía que trabajaba directamente con Nicolás Maduro”, afirmó Claudia. “En Venezuela hay asesores cubanos en el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Salud, también en el Ministerio de las Fuerzas Armadas y en el Ministerio del Interior”.
Desde la elección del presidente socialista Hugo Chávez en 1998, Venezuela ha sido el aliado más cercano de Cuba. Poco después de su elección, Chávez y Fidel Castro firmaron el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, mediante el cual especialistas cubanos aportaron su experiencia en Venezuela en los ámbitos de la cultura, la educación, la salud y otros sectores. Cuba envió a miles de profesionales, en su mayoría del sector de la salud, a trabajar en Venezuela. A cambio, Venezuela suministró petróleo a la isla. (Para más información sobre los cubanos que trabajan en Venezuela, lea nuestro artículo reciente).
Después de que Estados Unidos comenzara a atacar embarcaciones venezolanas en el mar Caribe en septiembre, Yunio le comentó a Claudia que la situación se había vuelto tensa, pero él estaba muy tranquilo: “Creo que él no se imaginaba que podía correr peligro”.
Claudia conoció a Yunio en la escuela secundaria en La Habana. Él era originario de la Loma de Palenquito, un pequeño pueblo rural en Yateras, Guantánamo, no muy lejos de la notoria prisión estadounidense ubicada en la parte oriental de la isla. Según Claudia, la zona estaba tan aislada que, en los días de lluvia, la única manera de llegar a la casa de la familia de Yunio —hecha de palma y tierra— era a caballo. Yunio se sentía orgulloso de su origen guajiro, dijo Claudia, señalando una fotografía en la que aparece recogiendo granos de café.
Ella describió a Yunio como una persona dedicada a su familia: hijo, hermano, tío, esposo y padre. Ambos hablaban con frecuencia sobre sus planes después de regresar de Venezuela. La misión le ofrecía la oportunidad de ahorrar dinero para comprar una vivienda. Los cubanos que cumplen misiones en el extranjero suelen recibir un pago muchas veces superior a su salario en Cuba. La última conversación que Claudia tuvo con Yunio fue sobre cómo se encontraba en las etapas finales de la compra de una pequeña casa en La Habana.
“¿Crees que en algún momento del enfrentamiento armado, los disparos, las bombas cayendo, Yunio pudo haberse arrepentido de haber escogido el camino que escogió?”, le preguntó Liz a Claudia en un momento de la entrevista.
“No creo que él se hubiese arrepentido de la carrera que estudió, ni de la vida que escogió, porque además esa vida de alguna forma le permitió mejorar las condiciones de su familia”, respondió Claudia. “Yunio era un patriota. Yunio amaba lo que hacía. Combinaba su pasión por las matemáticas, la electrónica, las computadoras, la tecnología, con la disciplina y la lealtad que exige estar en el ejército, ser soldado”.
Desde la muerte de Yunio y los acontecimientos que la rodearon, Claudia teme la expansión de la guerra en Venezuela, dado el patrón de intervención militar estadounidense bajo Trump. “Pienso en lo vulnerables que somos, en lo vulnerable que es cualquier país”.
Claudia dijo que aceptó ser entrevistada porque era su manera de “luchar contra lo que mató” a Yunio.
“No tengo ningún deseo de quedarme callada, la verdad”, afirmó. “No tengo ningún deseo de acostarme en la cama sufriendo y sufriendo hasta que se me pase, o hasta que algún momento se me olvide que perdí a uno de mis mejores amigos”.
El último mensaje que Yunio le envió a Claudia decía: “Buenas tardes, muchas felicidades, que pases un hermoso fin de año en familia y mucha salud y bendiciones para el año 2026”. Lo envió en la víspera de Año Nuevo. El 3 de enero, después de conocer su muerte, Claudia respondió: “Te voy a extrañar con la vida. Con la vida…”.