Trump deporta a cubanos a países donde nunca han vivido
Cuba recibió esta semana a 127 personas deportadas desde Estados Unidos, con lo que asciende a 882 el número total de cubanos devueltos a la isla este año por las autoridades migratorias estadounidenses.
Sin embargo, algunos migrantes no están siendo enviados a Cuba, pese a la continua cooperación del Gobierno cubano con los esfuerzos estadounidenses de deportación.
Cuatro ciudadanos cubanos formaban parte de un grupo de deportadostrasladado la semana pasada a Liberia. Los hombres se negaron a bajar del avión porque Liberia “no es su país” y porque, según afirmaron, estarían en peligro allí. Funcionarios estadounidenses les dijeron que serían devueltos a Estados Unidos, pero, en cambio, fueron trasladados a un centro de detención en Guinea Ecuatorial.
Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes afirman que el lugar, un hotel convertido en centro de detención, carece de personal médico y denuncian que los guardias han retenido alimentos y maltratado físicamente a los migrantes.
Otros cubanos deportados han terminado aún más lejos de la isla. Yasmany Moreno de Armas declaró a CBS News que fue deportado a la República Centroafricana, un país del que, según dijo, nunca había oído hablar antes de llegar allí.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido una alerta de viaje de nivel 4 para ese país, en la que recomienda a los ciudadanos estadounidenses evitar viajar allí debido al riesgo de “disturbios, delincuencia, secuestros, minas terrestres y terrorismo”.
Las autoridades estadounidenses también han deportado a ciudadanos cubanos a Esuatini y Sudán del Sur.
Miles de cubanos más permanecen varados en Centroamérica. Un reciente artículo de The Atlantic describe Tapachula, México, cerca de la frontera con Guatemala, como un “vertedero” al que Estados Unidos ha estado trasladando en autobús a cubanos deportados —algunos de ellos despojados de sus tarjetas de residencia después de décadas de vivir en Estados Unidos— en lugar de devolverlos a su país de origen.
Ni siquiera los músicos cubanos han quedado al margen de la ofensiva migratoria. La semana pasada, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo en el aeropuerto de Miami al percusionista cubano y ganador de un Grammy Latino Degnis Bofill, pese a que su solicitud de asilo continúa pendiente. La detención se produjo pocos días después de que el músico cubano Andy García fuera detenido en Los Ángeles.