El plan de Miami para privatizar el sistema de salud de Cuba
Esta semana, el Miami Herald publicó un artículo sobre "911 Cuba", una iniciativa con sede en Miami para reconstruir el sistema de salud de Cuba "en caso de un cambio político".
En un asombroso acto de omisión periodística, el Herald documenta la crisis sanitaria en Cuba, pero omite mencionar las sanciones de máxima presión que la provocaron. Mientras tanto, la reportera del Herald, Sarah Moreno, utiliza la voz pasiva para evitar mencionar explícitamente el bloqueo petrolero estadounidense. Escribe que “se suspendieron los suministros de combustible subsidiados a la isla”, sin explicar el motivo.
El artículo de Moreno se centra en cómo los empresarios, las organizaciones sin ánimo de lucro y las empresas médicas con fines de lucro con sede en Miami se están preparando para hacerse cargo del sistema sanitario cubano tras el cambio de régimen.
La idea de que la industria sanitaria de Miami, en gran medida con fines de lucro, deba "reconstruir" el aclamado sistema universal de salud pública de Cuba es ridícula. Antes de años de intensificación de las sanciones estadounidenses y del bloqueo petrolero, el sistema de salud comunitario cubano alcanzó tasas de mortalidad infantil y esperanza de vida a la par con las de Estados Unidos y Europa, manteniendo al mismo tiempo una de las mayores proporciones de médicos por paciente del mundo.
Para saber más sobre cómo la crisis sanitaria de Cuba se ha visto exacerbada por las sanciones estadounidenses de máxima presión, vea nuestro documental para Al Jazeera, "Salud bajo sanciones”.